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Tag: versos libres
Redundante*
“vivir es aprender a caminar en línea recta, vencer la fuerza centrípeta del miedo que acelera todo hacia su centro para hacerlo redundante…”

sigo aquí sentada frente a mi computadora escribiendo versos repetidos de pensamientos redundantes consultando las mismas preguntas buscando entre los escombros de mi mente la última vez que pude sentirme orgullosa de algo que haya hecho siendo personaje en la vida de todos menos de la mía deseando encontrar fuerzas para salirme de esta caja/cárcel impuesta por mis propios miedos que han tomado las riendas de mi vida hasta frenarla sigo lamentándome por los errores por el ocio por las mil y una cosas que iba a hacer en este tiempo por seguir caminando en círculos y torturarme por cosas que no puedo cambiar sigo siendo un puñado de cobardía disfrazado con piel y esencia de mujer sigo batallando con los pensamientos repetidos y con las obsesiones mirando hacia adentro sanando despacio cada vez que tropiezo sigo aquí sentada frente a la computadora con la misma interrogante de hace no se cuantas primaveras: ¿de dónde saco las fuerzas para andar en línea recta?
*Escrito en el 2007 y editado en mayo 2022
Claridad
Aun no es verano,
Pero queman las letras
La verdad clara.
Silencios
La lluvia me recuerda que hasta las más pequeñas gotas pueden orquestarse y dar un concierto grandioso Que las ramas y las hojas, por más livianas, siempre entonan su propia melodía en el viento El silencio absoluto no existe Cuando todo parece estar en calma siempre hay una constante Un ruido blanco en mis oídos Un insecto aleteando El compresor de una nevera Las palmas danzando El corazón palpitando Los pensamientos gritando El silencio es breve como un instante Es mucho más que la ausencia de un sonido Es omisión Es también represión Ausencia Agresión El silencio a veces habla más que las palabras Y es más letal que una bala El silencio es una contradicción Quiere callar pero es realmente un estruendo Es el espacio incómodo Cuando ya no queda nada por decir Es la nébula que queda después de una promesa rota Una pausa musical en la partitura de una melodía que aún no termina El silencio es complicidad A veces solidaridad y otras tantas indiferencia.
Incertidumbre
El aprendizaje es un proceso doloroso. Así como cuando comenzamos a caminar o a montar bici y tantas veces nos caemos. Cuando la vida nos sorprende y nos toca desaprender para empezar de nuevo. Aceptar que estábamos equivocados o que cometimos un error, aceptar que estábamos en lo correcto cuando tuvimos una corazonada. Todo aquello que cambia nuestra percepción de algo nos mueve el piso, nos sacude con fuerza. Pero, soy de las que pienso que duele más la incertidumbre…
La pregunta constante sobre la mesa
La duda insidiosa que va carcomiendo los pensamientos
Que va aflorando toda clase de inseguridades
Duele la falta de confianza en los demás y en uno mismo
Tener que silenciar las expectativas
Las ansias mientras se espera
Las respuestas incompletas
El silencio y la mirada perdida
La esperanza que se quiebra como la paciencia
El tiempo detenido en eternidades de posibilidad
Duelen las noches en vela
Los sueños trastocados
El futuro que no quiere conjugarse
La penumbra
La tormenta
La presencia constante del miedo
Agobiante tortura
Duele más el enigma de lo incierto.
Quebranto
Luego de tanto tiempo Regreso a tu encuentro Debes saber que la vida me ha dado grandes lecciones Conocí el verdadero amor hace 10 años Aprendí sin saberlo a entregarme toda De mi vientre nació la alegría El amor me salvó y me sanó algunas heridas En cambio yo NO SUPE AMARME ASÍ Anduve mucho tiempo agotando las reservas Poniendo todo por delante de mí Me fui haciendo espectadora, Asalariada, mecanizada Me iba perdiendo entre los elementos del escenario La vida pasaba y mis temores crecían El tiempo y las circunstancias iban tomando control El escaparate lucía lleno Por dentro todo se rompía En todo ese tiempo Le solté la mano a la amante La dejé extraviarse entre la neblina Dejé huérfana la musa Y con ella mi pasión Debajo de la Ropa Sólo quedaba un cuerpo cansado Sólo quedaban cicatrices Me había olvidado de mí El suelo se sacudió y caí Mis sonrisas estaban vacías Mi cuerpo estallaba en episodios de terror Sentía que se me iba la vida Aprendí tanto como sufrí Desaparecí Me levanté por la fuerza de ese mismo amor Que nació de mí y necesitaba de mí Comencé a recoger los pedazos Entonces era yo la protagonista La que recibía palabras compasivas La que había quedado totalmente vulnerable La que tomaba ansiolíticos y antidepresivos para poder funcionar Renuncié a muchas cosas para poder sanarme. El sol volvió a salir El amor floreció en mi vientre una vez más Y volvió a salvarme Entendí que no existen los límites en el corazón de una madre Pero en medio de todos estos procesos Y a un año de haberse multiplicado la alegría No contemplaba que del otro lado del reflejo Se apagaba un sentimiento La llama que avivaba sus ojos en mi presencia Recibió los azotes de muchas tempestades El viento lastimó los cimientos de nuestra relación Nunca olvidaré esa noche de enero El suelo volvió a sacudirse Y esta vez se quebró algo en mi pecho Sólo el amor me mantiene erguida Pero este vacío incide Se repite en las noches eternas de insomnio Calando hondo hasta los huesos.