
Ser vulnerable Esperar un abrazo La piel quemando
Lo que se esconde debajo de la ropa…
Incondicional
Aguardando el otoño
Esperanzada
Un día bien… otros, no tanto
Voy caminando y a veces no encuentro el rumbo
Tratando de gritar mientras quiero silenciar los pensamientos que me atormentan
Buscando respuestas en medio de nuevas preguntas
A veces estallando de placer y otras en lágrimas
Me siento perdida en la encrucijada de tus ojos
Que a veces me miran y otras sólo me ven
Me siento pequeña dentro de mi propia grandeza
Unos días lumbrera y otros me vencen las tinieblas
Estoy hecha de tropiezos y milagros
De esperanza y desespero
Sonrío, pero por dentro me quiebro
El tiempo efímero pero detenido en un momento
Es duro este vaivén…
A veces en el tope
Viendo el panorama claro y completo
Precipitarse hacia el abismo
Titubear, especular…
¿Se nos habrá acabado el tiempo?
El aprendizaje es un proceso doloroso. Así como cuando comenzamos a caminar o a montar bici y tantas veces nos caemos. Cuando la vida nos sorprende y nos toca desaprender para empezar de nuevo. Aceptar que estábamos equivocados o que cometimos un error, aceptar que estábamos en lo correcto cuando tuvimos una corazonada. Todo aquello que cambia nuestra percepción de algo nos mueve el piso, nos sacude con fuerza. Pero, soy de las que pienso que duele más la incertidumbre…
La pregunta constante sobre la mesa
La duda insidiosa que va carcomiendo los pensamientos
Que va aflorando toda clase de inseguridades
Duele la falta de confianza en los demás y en uno mismo
Tener que silenciar las expectativas
Las ansias mientras se espera
Las respuestas incompletas
El silencio y la mirada perdida
La esperanza que se quiebra como la paciencia
El tiempo detenido en eternidades de posibilidad
Duelen las noches en vela
Los sueños trastocados
El futuro que no quiere conjugarse
La penumbra
La tormenta
La presencia constante del miedo
Agobiante tortura
Duele más el enigma de lo incierto.
Una pregunta bastante compleja… ¿No les parece?
Puedo comenzar diciendo que soy una mujer de 37 años, que nací y vivo en Puerto Rico, que estudié un doctorado en Farmacia (PharmD) y aunque actualmente no practico la profesión a raíz de algunos acontecimientos personales pienso regresar en algún momento a la carga laboral. Puedo añadir que me convertí en madre de una niña a los 27 años y que tuve mi segunda hija a los 36 (casi una década después). Aunque nunca me he casado llevo 11 años conviviendo con el padre de mis hijas, con quien también comparto la custodia de tres perras y una gata. Quizás todo esto que les he dicho lo pudiera saber cualquier persona que me siga en las redes sociales o cualquiera que haya compartido conmigo aunque fuera una sola vez. Entonces, ¿Quién soy?
Soy una ecuación:
La suma de dos cuerpos
El producto de la división de millones de células
El resultado de una gestación a término
Un universo de impulsos eléctricos
Soy un cuerpo cambiante
Archipiélago
Cíclica
Humana
Soñadora
Escorpiona
Palabra y casi siempre verbo
Una obra en constante reconstrucción
El reflejo que se proyecta en el espejo
Un cúmulo de procesos
Soy unos pechos que alimentan
Soy oído y paño de lágrimas
Compendio de muchas experiencias
Las cicatrices que han formado mi esencia
Una niña que nunca deja de aprender
Vulnerable
Imperfecta
Paz y tormenta
Soy tantas cosas que voy descubriendo a diario
Mientras me voy reconociendo
Mientras me voy aceptando
Mientras me voy perdonando y amando…
Luego de tanto tiempo Regreso a tu encuentro Debes saber que la vida me ha dado grandes lecciones Conocí el verdadero amor hace 10 años Aprendí sin saberlo a entregarme toda De mi vientre nació la alegría El amor me salvó y me sanó algunas heridas En cambio yo NO SUPE AMARME ASÍ Anduve mucho tiempo agotando las reservas Poniendo todo por delante de mí Me fui haciendo espectadora, Asalariada, mecanizada Me iba perdiendo entre los elementos del escenario La vida pasaba y mis temores crecían El tiempo y las circunstancias iban tomando control El escaparate lucía lleno Por dentro todo se rompía En todo ese tiempo Le solté la mano a la amante La dejé extraviarse entre la neblina Dejé huérfana la musa Y con ella mi pasión Debajo de la Ropa Sólo quedaba un cuerpo cansado Sólo quedaban cicatrices Me había olvidado de mí El suelo se sacudió y caí Mis sonrisas estaban vacías Mi cuerpo estallaba en episodios de terror Sentía que se me iba la vida Aprendí tanto como sufrí Desaparecí Me levanté por la fuerza de ese mismo amor Que nació de mí y necesitaba de mí Comencé a recoger los pedazos Entonces era yo la protagonista La que recibía palabras compasivas La que había quedado totalmente vulnerable La que tomaba ansiolíticos y antidepresivos para poder funcionar Renuncié a muchas cosas para poder sanarme. El sol volvió a salir El amor floreció en mi vientre una vez más Y volvió a salvarme Entendí que no existen los límites en el corazón de una madre Pero en medio de todos estos procesos Y a un año de haberse multiplicado la alegría No contemplaba que del otro lado del reflejo Se apagaba un sentimiento La llama que avivaba sus ojos en mi presencia Recibió los azotes de muchas tempestades El viento lastimó los cimientos de nuestra relación Nunca olvidaré esa noche de enero El suelo volvió a sacudirse Y esta vez se quebró algo en mi pecho Sólo el amor me mantiene erguida Pero este vacío incide Se repite en las noches eternas de insomnio Calando hondo hasta los huesos.