Escribir para sanar

Día 1

En un esfuerzo por regresar a mi, decidí comenzar a escribir algo todos los días. Ha pasado tanto tiempo que mis dedos se sienten entumecidos. Aquí en mi cabeza hay un tornado de ideas que necesito canalizar, que están ahí volando en espirales violentos sacudiendo los escombros.

El poder de la palabra es inmensurable. Para mi, es una muleta en esos momentos donde estar en pie cuesta demasiado. Es una válvula de escape, de esas que liberan presiones que queman. Es como la tenue llama de una vela que va despertando la claridad. Es la mejor medicina para cuando duele el alma. Es caricia y a veces bofetada pero sobre todo, la palabra es eternidad.

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