Incertidumbre

El aprendizaje es un proceso doloroso. Así como cuando comenzamos a caminar o a montar bici y tantas veces nos caemos. Cuando la vida nos sorprende y nos toca desaprender para empezar de nuevo. Aceptar que estábamos equivocados o que cometimos un error, aceptar que estábamos en lo correcto cuando tuvimos una corazonada. Todo aquello que cambia nuestra percepción de algo nos mueve el piso, nos sacude con fuerza. Pero, soy de las que pienso que duele más la incertidumbre…

La pregunta constante sobre la mesa

La duda insidiosa que va carcomiendo los pensamientos

Que va aflorando toda clase de inseguridades

Duele la falta de confianza en los demás y en uno mismo

Tener que silenciar las expectativas

Las ansias mientras se espera

Las respuestas incompletas

El silencio y la mirada perdida

La esperanza que se quiebra como la paciencia

El tiempo detenido en eternidades de posibilidad

Duelen las noches en vela

Los sueños trastocados

El futuro que no quiere conjugarse

La penumbra

La tormenta

La presencia constante del miedo

Agobiante tortura

Duele más el enigma de lo incierto.

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